Hoy me desperté cantando “Lejana tierra mía”, de
Gardel y Le Pera. Teniendo en cuenta que nos espera un periodo de intenso
entrenamiento, le propuse a Vicky que nos tomáramos este fin de semana para
descansar y disfrutar, y que aplazáramos para el lunes el comienzo del
entrenamiento. Llegó a casa después del desayuno y nos pusimos a preparar las
cosas para ir a pasar el día al Tigre. En un principio, había considerado la
posibilidad de pedirle a Luján que nos preparara una canasta de picnic, pero
desistí, porque era evidente que no había asimilado la partida del mimo de la
mejor manera y hasta creo que en algún punto me culpa a mí por todo lo
sucedido.
Desde que confirmamos la pelea, Vicky está sumamente
ansiosa. Se le nota. Mientras decidíamos qué llevar y qué no llevar a nuestro
paseo por el Puerto de Frutos, no podía quedarse quieta.
—¿Dónde tenés la escaladora? —me preguntó— Pedile a
Luján que la arme así a la vuelta la uso. No puedo estar dos días sin hacer
nada.
No quería decirle que la había entregado como parte
del acuerdo para que Héctor “Bicicleta” Perales aceptara la revancha y planeaba
inventar una explicación para así evitar que se enojara, pero Luján se me
adelantó.
—Se la llevó y no nos dijo adónde —le dijo.
—Estábamos muy apretados acá —dije yo— y, para ganar
algo de espacio, la llevé a un lugar en el que le sacarán mejor provecho.
—¿Por eso mismo te llevaste al mimo? —gritó y,
tapándose la cara para que no lo viéramos llorar, se fue corriendo hasta el
baño.
Samuel corrió detrás de él y, golpeando la puerta,
le solicitó que lo dejara ingresar, que era él y estaba solo.
—¿Qué está pasando acá, Natalio? —me preguntó Vicky—
¿Por qué te llevaste al mimo?
—No me lo llevé —le expliqué hablando entre susurros
para que los otros no oyeran—, le conseguí un lugar para vivir porque no
podíamos seguir viviendo tan apretados.
—¿Y por qué Luján está tan atacado?
—Porque no sabe adónde se fue.
—¿Y adónde se fue? ¿Por qué Luján no sabe?
—Porque le conseguí una habitación en el conventillo
de Héctor “Bicicleta” Perales y si Luján se entera de que está ahí, lo más
probable es que quiera mudarse para allá y vos y yo sabemos que ese no es un
ambiente apropiado para que viva un adolescente.
—Sí —me dijo—, en eso tenés razón, pero ¿y el mimo?,
¿vos creés que va a estar bien ahí?
—Sí. Es un hombre adulto, discreto y bastante pillo.
Va a saber cómo comportarse para pasarla bien.
Cuando, finalmente, Samuel consiguió que Luján
saliera del baño, Vicky se acercó, lo abrazó e invitó a ambos a pasar el día
junto a nosotros. Así, lo que había sido planeado como un día romántico pronto
se convirtió en una competencia infantil por llamar la atención de Vicky; una
competencia que espero haber ganado.
Bien, muy bien la explicación de cómo el mimo fue al conventillo.
ResponderEliminarMuchas gracias, Fernando.
EliminarSaludos!