viernes, 29 de marzo de 2013

Día 88 - Don Segundo Sombra


Hoy me desperté cantando “Sin pena ni gloria”, de No te va a gustar. A las ocho de la mañana ya estaba en la estación de GNC para afrontar una nueva jornada laboral. Habían transcurrido menos de ocho horas desde que me había ido de ahí y, con el objetivo de sumar unos minutos de sueño, no me había bañado ni me había afeitado. Al verme llegar, desaliñado, barbudo y roñoso, el encargado me mandó de regreso al conventillo.
—Andá, date una ducha, aféitate y volvé —me dijo—. Así vas a espantar a todos los clientes.
La puta que lo parió. Este tipo está colmándome la paciencia. Mientras me duchaba, consideré la opción de rebelarme y no volver, pero no estaba en condiciones de darme ese lujo, menos ahora que estaba tan cerca de comprar la quinta parte de una furgonetita Volkswagen.
Cuando llegué a la estación, el encargado me recibió con el anuncio de que un sujeto había preguntado por mí y había dicho que regresaría otro día.

—¿En qué auto andaba? —le pregunté.
—En una de esas camionetitas con forma de pan lactal —me respondió, lo más orondo.
—¿Era verde y blanca? —le pregunté tomándolo del brazo.
—Qué se yo, no me acuerdo.
—¡Hacé memoria! —le grité— ¿Era o no era verde y blanca?
—¡Sí, pedazo de loco! —me dijo y apartó mi brazo—, era verde y blanca. Tendrías que dormir mejor a la noche. Estás un poco nerviosito.
Lo único que me faltaba. Por culpa de este turro me perdí la oportunidad de concretar la compra de la furgonetita Volkswagen. Espero que este tipo vuelva pronto.
Después del mediodía, vino Vicky para continuar con el entrenamiento. Mañana por la noche peleará contra “La Mole Moni” y todavía hay mucho por hacer. Para evitar un nuevo enfrentamiento con mi jefe, le sugerí que se pusiera las calzas. Cuando volvió, ya cambiada, le pregunté si había tenido éxito justificando mi ausencia en la visita al Lugar Especial.
—Sí, no te preocupes. Le dije al moderador que te había cruzado en la calle por casualidad, y que estabas en estado de crisis, tomando Don Perignon del pico de una botella y cantando “Al Don Pirulero” mientras leías “Don Segundo Sombra”.
—Muchas gracias, Vicky. ¿Qué dijo el moderador? —le pregunté.
—Que lo tuyo es más grave de lo que había creído.
—Perfecto —le dije—. ¿Cómo te fue en el Lugar Especial?
—Está terminantemente prohibido hablar del Lugar Especial fuera del Lugar Especial. Hasta está prohibido preguntar por el Lugar Especial y también está prohibido decir que está prohibido hablar del Lugar Especial o preguntar por el Lugar Especial o decir que está prohibido hablar del Lugar Especial o preguntar por el Lugar Especial —dijo, me dio la espalda y se puso a entrenar.
Debo reconocer que, si bien no es tan perfecto como el mío, su culo luce bien bajo las calzas rojas. Que nadie ose malinterpretar mi comentario. Jamás la miraría con ojos libidinosos. Lo digo en sentido estético, nada más.
Por suerte hoy nos largaron un rato antes de la medianoche. Al despedirnos, le aconsejé a Vicky que se alimentara bien y se durmiera pronto, y me fui a hacer lo mismo. Mañana viviremos un día trascendental, coronado, si Dios nos lo permite, por una noche mágica.

5 comentarios:

  1. Ya quiero saber que es el lugar especial!

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    1. Yo también, Fam, pero temo que esté prohibido querer saber de qué se trata.
      Saludos!

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  2. Suerte para mañana, mejor merde, saludos

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    1. Muchas gracias, Anó. Valoro tu sugerencia, pero no está permitido morder en una pelea de boxeo.
      Saludos!

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